miércoles, febrero 01, 2006

CARTA ABIERTA A JOSEPH RATZINGER (I)

CARTA ABIERTA A JOSEPH RATZINGER (I)

Me doy la libertad de entrar ya de lleno en los asuntos que me llevan a dirigirle esta carta. Se la escribo desde España, país que tiene ud. previsto visitar, y lo hago con el lenguaje que conozco, que vale para la circunstancia, sin remilgos ni miramientos: de hombre a hombre, ni más, ni menos.

Sabe ud. que en España hay "otra iglesia católica", ¿no es así? Sí, ¡claro que lo sabe!: la iglesia católica palmariana, instituida, allá por los años 70 del siglo pasado, por un tal Clemente Domínguez Gómez, autonombrado papa "Gregorio XVII" por indicación divina, y ya fallecido. Pero"autonombrado", igual que ud., Joseph Ratzinger, ahora "Benedicto XVI"... por inspiración divina.
Y ya que cité esa analogía, pues sigo con alguna más, por curiosidad: el tal Clemente Dominguez (contable, fracasado monaguillo místico y patético) y su amiguete Manuel Alonso Corral (abogado, pícaro y calculista) formaron un equipo de lo más eficiente en 'organización empresarial', con labores de marketing y todo, al igual que los colegas de antaño, Pablo ('dr.' en leyes, 'cerebrin' camaleónico y tesorero) y Pedro ('esotérico', teórico, místico), los fundadores de la organización que ahora ud. dirige; y al igual que estos dos últimos emprendedores, tambien los ingeniosos Clemente y Manuel se repartieron las tareas: uno llevó las cuentas de las recaudaciones y 'estrategias de mercado', mientras el otro se encargó de engatusar a las gentes en un alarde de persuasión apostólica...; e igualmente, entre cada una de las parejas, surgieron algunas desavenencias en el asunto de los dineros recaudados (porque eso de los dineros en la cuestión de multiplicarlos y atesorarlos es asunto de mucho cuidado, como ud. bien sabe, y hasta el punto de suscitar muchas envídias y escisiones, como ud. tambien sabe), pero como buenos socios avisados pronto se dieron cuenta de que el interés comun, de dos a dos, les aconsejaba discreción y buen tino en la administración de las ganancias, de tal manera que decidieron crear una modalidad de entidad bancaria muy especial que no admitiera números rojos, o sea, abierta a todas las "entradas" pero cerrada a todas las "salidas" y con la facultad de poder burlarse del fisco, y además bajo una custodia divina, naturalmente, por si las cosas no les saliesen bien del todo y para evitar la desconfianza del resto del personal. Hay muchísimas otras analogías, pero no quiero cansarme escribiendo una carta monotemática. No obstante, destaco solo una más: así como el esotérico Pedro fué la primera piedra de la sede que ahora ud. ocupa, en un monte (el Vaticano), el patético Clemente fué el primer callao del trono en que asenta sus posaderas el nuevo papa palmariano, el Manuel Alonso (ahora "Pedro II", ¡ojo!), en el monte (La Alcaparrosa)!... O sea, que ...

¡Hombre!, ya se sabe que las dos organizaciones, la palmariana y la suya de ud., no tienen ni punto de comparación entre sí en lo que se refiere a antigüedad y número de seguidores, así como en potencial económico y de equipos, claro está, y tampoco me consta que al fallecido Clemente o al susodicho Manuel les haya ido ningún rey ni jefe de Estado a besarles el rutilante anillo, no lo sé; pero hay unas cuantas cosas que, inequívocamente, les son comunes, y que me parece oportuno traer a colación. Por ejemplo: el sospechoso secretismo del funcionamento interno; la falsa transparencia en las cuentas dinerarias; el ocultismo de actividades delictivas de los miembros más cercanos; la impunidad de esos miembros delincuentes; el control psíquico de unos miembros sobre otros intelectualmente indefensos; el abuso sexual de unos miembros sobre otros; la imposición del celibato, contranatural; los vestidos alegóricos de castidad, inexistente; el meloso lenguaje paternalista,'tartúfico'; la excomunión fulminante del miembro disidente, bajo amenazas; el apego a los 'bienes terrenales', de lujo y superlujo; etc. etc. etc., sin ahondar en las dispendiosísimas parafernalias que se montan para las "grandes celebraciones", tan impresionantes...

Pensará ud. que La Alcaparrosa no tiene nada que ver con El Vaticano, ni por asomos, ¿no? Pero... a pesar de la tremendísima competencia actual de otras organizaciones del ramo, parece que los de La Alcaparrosa ya van sumando muchas decenas de millar de seguidores, contabilizados en los cinco Continentes en menos de cuarenta años... y, aunque la desproporción, hoy, es evidente, su organización, la de ud., tambien empezó con unos poquitos crédulos, hace ya casi dos mil años, y dicen las malas lenguas que hoy día ya rebasan los mil millones... por lo que tiene cierta lógica pensar que los otros crédulos, los del papa "Pedro II", tambien se multiplicarán como rosquillas en "este valle de lágrimas"... (a no ser que las Autoridades Civiles de los Estados decidan intervenir ¡por fin! y, en nombre de la Razón, detengan a los responsables de esa corriente de desmanes, por estafadores, embaucadores y todo eso. Pero, y digo yo: si dichas Autoridades no lo han hecho con otros del mismo gremio, ¿cómo lo van a hacer solamente con los de La Alcaparrosa?... Está claro que sería una enorme injustícia, de unas consecuencias que no quiero ni pensar!...) Así que no siga ud. cantandose vítores confiado en que no va a tener competencia en el otro papado, el cual, para empezar, ya posee una basílica de más de trece millones de euros... y sigue con las obras... y el pueblo en donde se ha instalado ya no es El Palmar de Troya sino "Entidad Local Autónoma de El Palmar de Troya"... y pasito a pasito, quizá logre pronto que le concedan el rango de "Estado Libre Y Soberano"... como El Vaticano... aunque con "menos mies y migas"... pero...

Talvez diga ud. a sus adentros, supongo, que el papa "Pedro II" ni es papa ni es nada... Pues bien: digaselo ud. mismo, y, en una de sus homilías, de ud., "canteselo" a los millares de seguidores de este papa que tal indivíduo no es más que un estafador, un desaprensivo timador, un embaucador, un sinvergüenza de la peor ralea, etc. etc. por el estilo, y veremos como reaccionan esos creyentes... (Yo no lo sé, pero a lo mejor le responden con la misma moneda ¡mire ud.!, porque las gentes, cuando están descerebradas, son capaces ni se sabe de qué cosas!...). Es cierto que el común de las gentes (excepto los millares que he dicho) sabe perfectamente de que va el tinglado montado en La Alcaparrosa, por ser de nuestros días, por haber información en tiempo real, porque hay donde y cómo enterarse uno sin verse víctima de engaños, enfin, por todas esas cosas; mientras que de la institución que ud. gobierna la gente piensa que, al ser una cosa que ya viene de lejos y al no haber datos concretos ni fiables ni nada de eso, a lo mejor es una cosa quizá de menos cuidado que está ahí, y va y se conforma y lo acepta. Pero al haber dos papas coexistiendo en el mismo plan y habiendo sido ambos divinamente elegidos, aunque uno sea más rico que el otro, pues lo más justo y lo más decente sería que el uno no desestimara al otro, puesto que tan papa es el uno como el otro "y van en el mismo carro", como dice el pueblo, aunque los fieles creyentes seguidores de uno y de otro se lancen las más inflamadas injurias... Pero bueno, esa es una cuestión que no me trae ni me lleva, porque soy pacífico y conciliador, y porque además pienso que todo eso está de más en esta pobre Tierra ya tan carregada de cosas malas.

He dicho atrás que las malas lenguas afirman que los católicos, existentes hoy día en todo el mundo, son más de mil millones. Pues yo lo dudo.¡Lo dudo mucho!, a tenor de lo que ocurre aquí en España. Y le aporto datos: somos 42 millones de habitantes, en números redondos; los católicos dicen que más del 90% de los españoles, son católicos; en un estudio estadístico serio, el Profesor Dr. FRANCISCO DIEZ DE VELASCO, catedrático de la Universidad de la Laguna, Tenerife (Islas Canarias), indica que el 30% de los españoles son "no religiosos", con lo que, a los 42 millones de habitantes, hay que restar 12.600.000, que son el equivalente al 30%; quedan, portanto, 29.400.000 habitantes "disponíbles" para ser creyentes, entre católicos, protestantes, evangelistas, judios, islamistas, etc. etc.; el 90% del total de los habitantes es el equivalente a 37.800.000... luego, ni con otro "milagro de la multiplicación" es posíble cuadrar cuentas, puesto que de los 37.800.000 "católicos" reclamados por los católicos, solo menos de 29.400.000 "podrian" serlo, o sea, que hay un superávit fraudulento de más de 8.400.000 católicos fantasmas! Y esto solamente aquí, en España, así que...
(¡Caramba! Y pensar yo que esos 8.400.000 fantasmas -tirando por lo bajo, muy por lo bajo- se traducen en un montón de euros contantes y sonantes... regalados en demasía, así por las buenas, por un Estado "laico", como si fueran confetis tirados a la basura... "¡hala!, ahí va eso!"... ¡Caray! ¡qué buenazos que son los administradores del Estado "laico" de mi País!... Entonces, ¿de qué se quejan ud. y los suyos, Joseph Ratzinger?... ¿Se quejan, acaso, de nuestros intentos de progreso social, con lo "espléndidos" y dejados que somos?...¿Encima?... ¡Vamos, hombre!..." ¡Qué no le oigan en el cielo!..." )

Bueno, y por hablar de millones y millones (de personas...), me vienen ahora a la cabeza los cálculos "estimados" de los voceros católicos sobre la afluencia de sus seguidores, de ud., en Colónia: "¡850.000!", dijeron unos; "¡casi 1.000.000!", dijeron otros;"¡más de 1.000.000!", afianzaron los "expertos". Pues entonces... (¿?...) a mí me parece que se equivocaron en el recuento: habran querido decir "más de 100.000.000", probablemente, porque decir que, de una masa social de más de mil millones, solamente un millón respondió a la convocatoria... ¡es ridículo!, ¿no?... Sí, muy probablemente se equivocaron. Y además tratandose mayormente de gentes jovencitas, que muchas veces no saben bien donde se meten ni lo que hacen, y aprovechan la reunión de grupos para escabullirse en todas direcciones en busca de juergas, y tal... pues... será dificil contarlos todos, digo yo. Pero bueno, ya sabemos que la 'bendita' Prensa es bastante reiterativa en despistes de este tipo, así que no le doy más importancia, y asunto sanjado.
Pero hay una cosa que me trae de cabeza, sinceramente, y es que todo el mundo habla maravillas del asombroso 'poder de convocatoria' de que ud. hizo gala, sin pecar, en el Vaticano y en Colónia. Entonces me puse a pensar: ud. ha decidido, en serio, citarse con un mogollón de fieles suyos, de ud., en la ciudad de Valencia, aquí en España, seguramente porque es una ciudad que ahora está de moda, con una gran cantidad de atracciones de todo tipo, con muchos eventos sociales, culturales, deportivos, y tal, y con una gastronomía más que exquisita y unas gentes de un trato entrañable, además de un clima mucho más benigno que el que se respira ahí en el Vaticano; todo lo cual, desde luego, invita a cualquiera a pasarse unos ratos muy agradables por allí. Pero resulta que en Valencia, hoy por hoy, toda la gente vive bastante bien, contenta y en paz, tenga o no un trabajo fijo, porque el turismo siempre deja algun dinerito que los más necesitados saben apreciar, y dado que encima parece que en esta urbe hay fiesta todos los días del año, pues ya se sabe: "donde hay fiesta, no hay penas", como dice el pueblo. Por el contrario en Irak, por ejemplo, que no es una ciudad sino todo un país, mire ud. que desgracias ocurren allí a diario, con destrucción por todos los lados, bombas, guerra y guerrillas, hambre, miseria, y muertes, muchas muertes, sin mirar ni a edad ni a sexo de los infelices... ¡un horror!
(Un horror que no tiene justificación de ningún tipo, un horror que recuerda a los otros horrores 'apologéticos' descritos en un tocho libro de cuentos, que es el más disparatado de los libros... pero que dice la gente que es el más vendido en el mundo, ¡mire ud. por donde!... ) Pero a lo que iba: entonces he pensado yo que ud., con buena voluntad y para acallar a las malas lenguas, teniendo ud. esa propiedad de convocar a multitudes de leales fieles, pues, si ud. quisiera, bien podria plantarse personalmente allá en pleno Irak, en vez de en Valencia, con unos cuantos millones de sus fieles de ud., digamos unos 10.000.000 o algo así, para 'imponerse' más, expresamente congregados para convencer a los malquistos y a los beligerantes que dejen las armas, los odios, los rencores, las codicias y los fanatismos, y que empiecen de una vez a construir un país en donde vivan en paz, con la libertad y las ganas de vivir la Vida como fundamentos de una convivencia sana, justa y duradera. ¿Qué le parece mi idea? Yo pienso que tiene ud. allí la oportunidad de sembrar la " buena viña" a que aludió en una charla reciente...
Bien recuerdo que por aquel entonces ud. no incluyó el Oriente en sus amenazas apocalípticas en aquello de la "viña infiel"etc., etc., pero ¡hombre!, tambien los orientales son humanos como todos nosotros ¿no?, así que no entiendo a que viene esa discriminación, cuando allí sí, en Irak, es donde ud. sí deberia decir esas cosas!...(Aunque no está bien meterle el miedo en el cuerpo a la gente, verdad sea dicha de paso, pero...).

Bueno, a lo mejor, el papa "Pedro II" se dá cuenta de ese despiste suyo, de ud., y decide tomar cartas en el asunto... Ya veremos.

En otra carta le diré más cosas que me quedan pendientes, si no se me presenta algún contratiempo... Mientras tanto, duerma ud. tranquilamente, Joseph Ratzinger, si puede, que el tiempo está muy revoltoso en estas fechas.

Tito Augusto