lunes, febrero 06, 2006

SOBRE EL "BUFÓN" LEO BASSI

Diario de Ibiza (12/12/05)
PROCLAMA POR UN ATEÍSMO ACTIVO

Por Samuel Parra

Leo Bassi reconoce sobre los escenarios que es un bufón y un hijo de puta, pero también alardea de ser racionalista y, como consecuencia inevitable -no aclara si sólo de esto último o de todo el conjunto-, ateo. La crítica a los dogmas religiosos que tratan de estrangular el pensamiento de los hombres es el eje sobre el que gira su último montaje, `La revelación´. Su propuesta, más discursiva que la violencia escénica que le ha hecho famoso, llegó ayer a Can Ventosa. «El problema es que quienes creen en el laicismo no lo defienden con tanta pasión y tantos cojones como lo hacen ellos». `Ellos´ son los poderes conservadores y, por encima de ellos, el poder religioso. La diatriba de Bassi se dirige, casi exclusivamente, contra los movimientos cristianos que tratan de convertir la razón en un mero accidente, en la consecuencia del pecado original, como explica en su espectáculo.El peligro de que «la democracia europea pierda el laicismo» ha puesto en guardia a este creador italiano que reconoce que su espectáculo tiene un sólo objetivo: «Hacer todo lo posible para que el público pierda todo rastro de Fe».En `La revelación´, Bassi reivindica su condición de «neopositivista que no cree en Dios», aunque sin renunciar a la condición de creador salvaje que viola todas las normas para excitar la curiosidad, la imaginación y el intelecto de su público. «Muchos piensan que soy un vulgar bufón, vendido a la televisión, creador de asco, un hombre agresivo, un poco loco. Soy así, pero lo soy de manera consciente».Durante casi dos horas, Bassi ofreció anoche en Can Ventosa un discurso, casi una homilía, en que la voz primó sobre el gesto, aunque sin abandonarlo.El montaje empezó con una sátira sobre un Benedicto XVI que pide perdón por los errores de la iglesia, apoya el uso del preservativo y propone una misa bailada a ritmo de rock cristiano.Después de esto, el cuerpo principal de la representación consiste en un monólogo al pie de un altar y una cruz. Aquí se encarga de desmenuzar algunos de los pasajes bíblicos y destapar las contradicciones que, a su juicio, lo pueblan.Después llega la crítica a la falta de concreción de la Bíblia respecto a la aplicación del `No matarás´ - «que es el origen del terrorismo y la lucha contra el terrorismo que hoy conocemos»-, que enlazó con el apoyo de Bush a la guerra de Irak. Como contraposición, Bassi declara su simpatía por el «Jesús hombre» y las figuras que hablan de paz. Puntales de un humanismo que comprende a grandes pensadores de la historia.Pero el racionalismo no es la única arma que debe combatir al fanatismo. El espectáculo acabó con una referencia a los pueblos aborígenes, aún incorruptos. Bassi trata de aunar racionalidad y comunión con la naturaleza para exorcizar el miedo a no ser, a dejar de ser, a convertirse en lo que otros dicen que somos.