viernes, marzo 03, 2006

EL ATEÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN

Hay por ahí ciertas "mentalidades" (no "esclarecidas", sino por esclarecer...) que se empeñan en sustentar que el Ateísmo es una religión. O "una forma de religión".
Evidentemente, hay opiniones e ideas, e ideas y opiniones. Casi siempre discutibles. Pero conectar el movimiento ateo con cualquier atributo de "religiosidad" parece que no tiene cabida en el sentido común, y mucho menos en el propio Pensamiento Ateo (PA).
El Ateísmo promueve "una forma de vida", no "una observancia de dogmas". Está impregnado de una consciencia de Libertad tanto como de la libertad de Conciencia, cosas que ninguna religión soporta. No busca, el Ateísmo, establecer normas para un proselitismo a ultranza a ejemplo de las consabidas estratagemas de que se sirven las religiones. No, señor. Y en el campo de sus propositos de activismo, no se le puede atribuir un apelativo que lo desnaturalice, ni aún cuando la intención sea la de proveerle de estrategias similares a las empleadas por las religiones.
Cuando nos movemos en dicho campo, nosotros, los ateos afectos al PA, a diferencia de los individuos religiosos cuidamos siempre de dejar muy claro el que no pretendemos seducir a los crédulos. Ni seducirlos, ni "atacarlos" en su condición de creyentes. Para nosotros, estos no son más que víctimas inducidos a creer lo que no es de creer...
Pretendemos, eso sí, atacar, a cara descubierta, desenmascarandoles, y con todos los argumentos indestructibles en nuestras manos (actitud no practicada por los religiosos ni asumida por las religones), a todos los jerarcas y mentores de las religiones, sus representantes y/o afines, como renitentes causantes y promotores del obscurantismo al que arrastran a las incautas gentes crédulas. Y todos ellos tienen nombre, llamense Ratzinger o cardenal u obispo o presbítero o iman o rabi fulano de tal. Son enemigos encarnizados de la emancipación del Hombre. Juegan desvergonzadamente sus mezquinas bazas en detrimento de las realidades de la Vida misma, como medio de seguir manteniendo su status de Gloria, Poder y Riqueza. Inventan todos los subterfugios, tergiversan todas las verdades conocidas, con el único fin de mantener una aréola de autoridad "espiritual" y de respetabilidad, inmerecidas bajo todos los puntos de vista. Son embaucadores. Son hipócritas. Son deshonestos. Son indignos. Y son, tal vez, la ralea de una hipotética "clase" de ateos... Algunos son inteligentes, cultos y cultivados, pero tales cualidades no las ponen al servicio de la Humanidad sino de sí mismos. (Me refiero a los que, no lo siendo, se hacen acreditar como profunda e infinitamente creyentes, y que son, casi exclusivamente, "los que más mandan"...)
A los crédulos hay que aceptarlos con sus credulidades. La "intimidad espiritual" de cada uno debe ser intocable. Es lo único que realmente les queda "con denominación de propiedad". Ellos sí que tienen el derecho de creer en lo que quieran. Respetemos ese derecho. Es cosa suya. Pero no tienen el deber de creer lo que otros quieran. Eso es cosa de otros, con la subrepticia imposición "amorosa" del creer. Eso es cosa de las religiones. No así del Ateísmo, que en ninguna circunstancia inscribe la imposición de sus conceptos. El Ateísmo trata de poner al descubierto las falsedades que se esconden bajo la capa de las religiones. El Ateísmo trata de desmentir dogmas, de eliminar ficciones, de restituir al Hombre la dignidad que le fue usurpada. Y a consecuencia de su acción, el Ateísmo espera a que los crédulos "descubran" las trampas y los embozados cepos que les colocaron en el camino los "honorables estafadores". Y a estos sí que hay que acosar. Sin miedos. Sin vacilaciones. Sin contemplaciones. Sin dialogos. Sin pactos. Sin tolerancias. Con todas "las de la Ley". Con argumentos irrebatibles. Con pruebas indelebles. Con denuncias públicas y altisonantes.
Y algún día, desenmascarados, doblegados y vencidos los artífices de las monstruosidades religiosas, seguramente los terrícolas exclamaràn "¡Dios existe: se llama HOMBRE!" jeje!

No, señores. El Ateísmo no es ni puede ser una religión. Ni siquiera a través de una pícara, permisiva y malintencionada interpretación semántica...

Tito Augusto