jueves, agosto 31, 2006

COMUNICADO

Comunicado de la Federación Internacional de Ateos (FIdA)

Delegación en Valencia


RETIRADA DE LA CRUZ DEL EMF


En un sistema democrático, el principio de la libertad de conciencia tiene expresiones no religiosas, cuyo respeto y derecho a la libre expresión está asegurado en el orden jurídico estatal.

Una sociedad plural es un espacio público determinado por el sentido de la convivencia, de la tolerancia y del respeto a las convicciones ajenas.

El principio de la laicidad exige que las confesiones religiosas, del tipo que sean, no intervengan en la organización de ese espacio público, a fin de evitar situaciones de discriminación y de privilegio. De modo que un modelo de libertades civiles que pretenda abordarse con racionalidad y consenso no debería, jamás, promocionar o favorecer a una creencia sobre otra, dado que sus contenidos pertenecen estrictamente al ámbito de la privacidad, y sólo en tanto que tales deben ser protegidos.

Ello no impide el libre ejercicio de ninguna de ellas; por el contrario, las manifestaciones públicas de religiosidad, o de no religiosidad, forman parte de nuestros derechos ciudadanos, y están aseguradas por el código constitucional.

Sin embargo, este derecho no se extiende a la imposición de los símbolos, ritos o dogmas concretos de cada una de las confesiones existentes al resto del cuerpo social, así como tampoco a la participación institucional en las mismas. Esto ocurre sólo en las teocracias, en las cuales la concepción religiosa dominante se funde con el código jurídico y con su modo de aplicación práctica, al mismo tiempo que la ética civil, monopolizada, se reduce a imitar referencias morales de índole doctrinal.

La confusión típica entre Iglesia y Estado en la que se mueven determinadas administraciones produce iniciativas no sólo contrarias a los principios básicos de la tolerancia, sino también ajenas a la racionalidad y al diálogo con que debe abordarse el ejercicio de la política.

Es el caso, lamentable, de las declaraciones que últimamente han aparecido en algunos medios, en referencia a la intención, por parte del Ayuntamiento de Valencia, de no retirar la cruz erigida en el parque del río Turia con motivo del pasado Encuentro Mundial de las Familias, y de cambiar el nombre del puente de Monteolivete, al que se pretendería rebautizar con el alias del actual monarca del Estado Vaticano. Dado que ambas ocurrencias contradicen la neutralidad de las instituciones, afectan de manera directa al principio de no discriminación.

Pero, además, dado que los cuarenta metros de altura de la cruz reproducen sensiblemente la estética integrista y megalomaníaca del nacional-catolicismo, provocando un desequilibrio estético y urbanístico que afectaría negativamente a la imagen de la ciudad, y dado que en sus cercanías existe un complejo científico y cultural al que se supone animado por un espíritu racionalista y democrático, puede calificarse a la iniciativa municipal de ridícula. Ridiculez que no sólo mueve a risa, sino también, y principalmente, a indignación y rechazo.

Por lo tanto,

Exigimos la retirada inmediata del espacio público de todos aquellos símbolos religiosos que no posean el carácter de bien cultural.

Exigimos que no se nos impongan nomenclaturas confesionales absurdas.

Exigimos una completa separación entre la Iglesia católica y el Estado.

Lamentamos la situación en la que se han puesto nuestros representantes políticos al filtrar a la prensa ese tipo de iniciativas indecentes.

Y esperamos que, definitivamente, el proceso hacia el laicismo siga adelante, y no se vea periódicamente atacado por aquellos que confunden sus creencias personales con el ejercicio de la administración pública.

***

Si estás de acuerdo con todo lo expuesto, CORTA Y PEGA el texto que aparece a continuación y envíalo al Ayuntamiento de Valencia a la siguiente dirección: informacion@valencia.es

A la Alcaldesa del Ayuntamiento de Valencia:

Ante la posibilidad de no retirar la cruz erigida con motivo del pasado Encuentro Mundial de las Familias, así como de cambiar el nombre del puente de Monteolivete, le manifiesto mi rechazo más enérgico, basado en el respeto:

- A las diferentes religiones que conviven en nuestra ciudad,
- Al espíritu racionalista que se supone anima el complejo científico-cultural vecino,
- A un mínimo equilibrio estético urbano,
- Y, sobre todo, a la separación entre la Iglesia y el Estado, pilar imprescindible de la convivencia social.

Atentamente,

Nombre y Apellidos.

domingo, agosto 20, 2006

ENCUESTAS Y ENCUESTADOS

Ayudados cada vez más por las nuevas tecnologías, y hartamente utilizados por los llamados, grosso modo, "estudios sociales" con los más diversos fines, todos los procesos de esas tareas denominadas "encuestas", "estadísticas", "barómetros de opinión" etc., forman ya parte ineludible del apasionante espectro de áreas y subáreas que nos proporciona la Sociología moderna. Posiblemente, ni los viejos Marx o Weber ni otros más recientes sociólogos hayan llegado a vislumbrar el importantísimo papel de sus teorías en el desarrollo de la composición de las sociedades actuales... y de sus formas de gobierno, consecuentemente.

De hecho, en los planteamientos de "supervivencia" de las sociedades de consumo es muy determinante el empleo de las directrices sobre "investigación" y "consulta" que nos brinda la Sociología, ya que la alta fiabilidad de los resultados obtenidos por su uso nos proporcionan un conocimiento bastante exacto de los datos referidos a "preferencias", "elecciones", "opciones", "necesidades", etc. aportados por los consumidores sin más restricciones que las que, por norma, son propias de su poder adquisitivo... y desde aquí nacen las iniciativas del interés conduciente a un presumible equilibrio demanda/oferta/producción/consumo y demás implicaciones del proceso.

Sin embargo, para determinados otros aspectos del "estudio de la conducta de las sociedades" siguiendo encuestas (aspectos que nada tienen que ver explícitamente con el "consumismo"), ya no dispone la Sociología, por si sola, al parecer, de la capacidad de ofrecernos los mismos resultados "bastante exactos" extraídos de las declaraciones recogidas de los encuestados: tiene (la Sociología) que "asociarse" a otras disciplinas (Antropología, Psicología, Matemáticas, etc.) cuyos campos contribuyen al desarrollo de las técnicas de unas determinadas subáreas para poder conseguir unos resultados lo más aproximados posible a la realidad en el análisis de, por ejemplo, los sentimientos de la sociedad objecto del estudio.

Pero, realmente, y a mi entender, pese a todo ello no es posible establecer una evaluación, una categorización por sectores que se traduzca en números "lo más exactos posible" respecto a la conducta de los encuestados a través de unas respuestas, verbales o escritas, que "amenacen" poner al descubierto la subjetividad de ciertos prejuicios suyos. Quiero referirme, concretamente, a los resultados de las encuestas sobre opciones religiosas llevadas a cabo por distintos organismos.

Según los informes del 2º trimestre de este año publicados por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) con referencia a las opciones religiosas, se ve que

ABRIL
Católico 76.1% (1888)
Creyente otra religión 1.5% (37)
No creyente 13.3% (331)
Ateo 7.0% (174)
N.C. 2.1% (51)
TOTAL 100% (2481)

MAYO
Católico 77.3% (1925)
Creyente de otra religión 1.9% (48)
No creyente 12.9% (321)
Ateo 6.1% (151)
N.C. 1.8% (45)
TOTAL 100% (2490)

JUNIO

Católico 77.0% (1908)
Creyente de otra religión 1.9% (46)
No creyente 12.4% (308)
Ateo 6.9% (172)
N.C. 1.8% (44)
TOTAL 100% (2478)

en España, los católicos constituyen cerca del 77% de la población; los no creyentes, alrededor del 13%; y los ateos, el 7%, en números redondos. (La Jerarquía católica "contabiliza" a sus seguidores, en España, en más de un 90%, sin que nos explique cómo lo consigue...)

Ahora bien: teniendo en cuenta -¡y hay que tenerla!- el determinante factor de la "subjetividad de ciertos prejuicios" de los encuestados hacia el tema de la religión y sus implicaciones, a la hora de contestar a un cuestionario "embarazoso, por indiscreto", aunque se les garantice el total anonimato, es de admitir que no es posible garantizar que sus respuestas reflejen la verdad de sus pensamientos ni de sus sentimientos. Veamos porqué:

Durante siglos, en España, el catolicismo, más que el cristianismo, fue materia impuesta cruentamente en todos los rincones del país. La sumisión -que no acatamiento- se generalizó; la plebe y las clases menos pudientes "aceptaron" ser católicos en una forma de vida incierta que dependía más de las arbitrariedades del clero que de cualquier otra institución. Todo aquel que no acataba "lo divinamente establecido" era objeto de denuncia, de persecución y de sacrificio.

Y así durante siglos... tiempo de sobra para afianzar ese embotamiento de las nociones de libertad y dignidad en una sociedad en la que todavía perduran los resabios y temores, incertidumbres y recelos de "caer en desgracia"... Así de simple es la cuestión, por lo que así de simple me atrevo a cuestionar los datos del CIS:

¿Cuántos católicos dicen serlo, sin serlo?¿Cuántos de ellos albergan aún el recelo de "caer en desgracia" en su entorno, si dicen no serlo?¿Cuántos de ellos dicen serlo, por temer que se sepa que no son "como los demás"?¿Cuántos de ellos dicen serlo, mintiendo despreocupadamente, tan solo "por no decepcionar" a los de su círculo si dicen no serlo?... etc.

Y de los ateos ¿Cuántos no dicen serlo, siéndolo?¿cuántos de ellos albergan aún el recelo de "caer en desgracia" en su entorno, si dicen serlo?¿Cuántos de ellos no dicen serlo, por temer que se sepa que no son "como los demás"?¿Cuántos de ellos no dicen serlo, ocultándolo despreocupadamente, tan solo "por no decepcionar" a los de su círculo si dicen serlo?...etc.

Según información del Ministerio de Hacienda, "solamente" del 35% de los firmantes en las declaraciones del IRPF señalan la casilla del porcentaje de la recaudación destinado a la ICAR. Este no es un dato que sirva para rebatir la validez de los informes del CIS, pero por lo menos demuestra matemáticamente que el 65% de los declarantes del IRPF no apoya a la ICAR. ¿A qué porcentaje de la población corresponderá realmente ese 65% de declarantes?¿Habrá católicos entre ellos?... O ¿serán ateos, en su mayoría?... Admitiendo que también aquí los ateos son el 7%, que no tienen reparos en no señalar la casilla, ¿es cierto que la mayoría de los restantes 58% son católicos "descontentos con la ICAR"? O ¿entre todos ellos habrá muchos ateos "camuflados", que en las encuestas no se declaron ateos?... Y entre los del 35% que sí señalan la casilla ¿cuantos "ateos blandos" habrá que la señalan "por no querer complicaciones"?...

En fin: sin querer poner en duda la capacidad y profesionalidad del personal del CIS, parece que los sociólogos, psicólogos, analistas y demás técnicos que trabajan en las encuestas van a tener que apurar al máximo todos sus conocimientos, para que los resultados que nos ofrezcan no sean objecto de controversias ni de polémicas... En caso contrario, podrá ser aceptable como muy válida una estadística que nos diga, por ejemplo:


Católicos ... ... ... ... 20%
Ateos ... ... ... ... ... 70%
Otras opciones ... ... 10%


y veremos con qué argumentos plantean ciertos colectivos religiosos unas reivindicaciones y unas exigencias que, incluso hoy por hoy, rebasan todos los límites de lo aceptable y de la decencia...

martes, agosto 15, 2006

OPINIONES...

Opiniones...

Un joven ateo (veintidos añitos ¡qué envidia!...) dejó escrito en la web de la FiDA:

"... yo en el ambito familiar hace rato que "sali delarmario"como ateo, de hecho soy bastante conflictivo y les hago ver lo ridiculos que los considero a ellos y a sus creencias.(...)"

En mi opinión -y, en este sentido, aprecio mucho mis opiniones, que ya llevan más de cincuenta años reafirmandose, por la observación de los acontecimientos y de muchas vicisitudes...- los verdaderamente creyentes no son más que víctimas de unas circunstancias que en algún momento de sus vidas les atraparon, como la anaconda atrapa a sus presas... Y, como víctimas, familiares o no, merecen que se les cuide en su sensibilidad, en sus susceptibilidades, a la vez que se les ofrece una visión realista -distinta a la suya, deformada- de las contingencias que nos rodean a todos nosotros. En otras palabras: al náufrago que en la alta mar se agarra a un tabloncillo por no saber nadar, hay que mostarle como se nada en vez de "ridiculizarle" con un "¡jo, tío, pareces una lapa pegada al palo!¡ te vas a ahogar!"...
Por otro lado, es de sabio reservar toda "conflictividad" para emplearla contra los autenticos culpables de la "implantación" de creencias, que siguen tan campantes ¡los cabrones! Menos mal que su estupidez es una baza a nuestro favor, a tenor de las declaraciones (suyas) que nos "ofrecen" a diario... :-)
***
Y en:

http://borgonoz.blogspot.com/2006/08/manifiestopor-una-sanidad-que-proteja.html

se solicita un apoyo que todos debemos considerar perfectamente justificado.

En mi opinión, tambien la salud de los ciudadanos es una cuestión de mucho interés para nosotros, los ateos, toda vez que, "todavía", la situación psico-somática de un enfermo favorece, casi generalmente, la manifestación de serias connotaciones con la "fé" y con la "creencia": "fé" en la acción "milagrosa" de alguna medicación, y "creencia" en la intervención de "algo" o de "alguien" que le "salva" del trance... u otras "consideraciones" por el estilo que ignoran los valores de la Razón (razonamiento) hasta en el capítulo de "mens sana in corpore sano"...