domingo, agosto 20, 2006

ENCUESTAS Y ENCUESTADOS

Ayudados cada vez más por las nuevas tecnologías, y hartamente utilizados por los llamados, grosso modo, "estudios sociales" con los más diversos fines, todos los procesos de esas tareas denominadas "encuestas", "estadísticas", "barómetros de opinión" etc., forman ya parte ineludible del apasionante espectro de áreas y subáreas que nos proporciona la Sociología moderna. Posiblemente, ni los viejos Marx o Weber ni otros más recientes sociólogos hayan llegado a vislumbrar el importantísimo papel de sus teorías en el desarrollo de la composición de las sociedades actuales... y de sus formas de gobierno, consecuentemente.

De hecho, en los planteamientos de "supervivencia" de las sociedades de consumo es muy determinante el empleo de las directrices sobre "investigación" y "consulta" que nos brinda la Sociología, ya que la alta fiabilidad de los resultados obtenidos por su uso nos proporcionan un conocimiento bastante exacto de los datos referidos a "preferencias", "elecciones", "opciones", "necesidades", etc. aportados por los consumidores sin más restricciones que las que, por norma, son propias de su poder adquisitivo... y desde aquí nacen las iniciativas del interés conduciente a un presumible equilibrio demanda/oferta/producción/consumo y demás implicaciones del proceso.

Sin embargo, para determinados otros aspectos del "estudio de la conducta de las sociedades" siguiendo encuestas (aspectos que nada tienen que ver explícitamente con el "consumismo"), ya no dispone la Sociología, por si sola, al parecer, de la capacidad de ofrecernos los mismos resultados "bastante exactos" extraídos de las declaraciones recogidas de los encuestados: tiene (la Sociología) que "asociarse" a otras disciplinas (Antropología, Psicología, Matemáticas, etc.) cuyos campos contribuyen al desarrollo de las técnicas de unas determinadas subáreas para poder conseguir unos resultados lo más aproximados posible a la realidad en el análisis de, por ejemplo, los sentimientos de la sociedad objecto del estudio.

Pero, realmente, y a mi entender, pese a todo ello no es posible establecer una evaluación, una categorización por sectores que se traduzca en números "lo más exactos posible" respecto a la conducta de los encuestados a través de unas respuestas, verbales o escritas, que "amenacen" poner al descubierto la subjetividad de ciertos prejuicios suyos. Quiero referirme, concretamente, a los resultados de las encuestas sobre opciones religiosas llevadas a cabo por distintos organismos.

Según los informes del 2º trimestre de este año publicados por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) con referencia a las opciones religiosas, se ve que

ABRIL
Católico 76.1% (1888)
Creyente otra religión 1.5% (37)
No creyente 13.3% (331)
Ateo 7.0% (174)
N.C. 2.1% (51)
TOTAL 100% (2481)

MAYO
Católico 77.3% (1925)
Creyente de otra religión 1.9% (48)
No creyente 12.9% (321)
Ateo 6.1% (151)
N.C. 1.8% (45)
TOTAL 100% (2490)

JUNIO

Católico 77.0% (1908)
Creyente de otra religión 1.9% (46)
No creyente 12.4% (308)
Ateo 6.9% (172)
N.C. 1.8% (44)
TOTAL 100% (2478)

en España, los católicos constituyen cerca del 77% de la población; los no creyentes, alrededor del 13%; y los ateos, el 7%, en números redondos. (La Jerarquía católica "contabiliza" a sus seguidores, en España, en más de un 90%, sin que nos explique cómo lo consigue...)

Ahora bien: teniendo en cuenta -¡y hay que tenerla!- el determinante factor de la "subjetividad de ciertos prejuicios" de los encuestados hacia el tema de la religión y sus implicaciones, a la hora de contestar a un cuestionario "embarazoso, por indiscreto", aunque se les garantice el total anonimato, es de admitir que no es posible garantizar que sus respuestas reflejen la verdad de sus pensamientos ni de sus sentimientos. Veamos porqué:

Durante siglos, en España, el catolicismo, más que el cristianismo, fue materia impuesta cruentamente en todos los rincones del país. La sumisión -que no acatamiento- se generalizó; la plebe y las clases menos pudientes "aceptaron" ser católicos en una forma de vida incierta que dependía más de las arbitrariedades del clero que de cualquier otra institución. Todo aquel que no acataba "lo divinamente establecido" era objeto de denuncia, de persecución y de sacrificio.

Y así durante siglos... tiempo de sobra para afianzar ese embotamiento de las nociones de libertad y dignidad en una sociedad en la que todavía perduran los resabios y temores, incertidumbres y recelos de "caer en desgracia"... Así de simple es la cuestión, por lo que así de simple me atrevo a cuestionar los datos del CIS:

¿Cuántos católicos dicen serlo, sin serlo?¿Cuántos de ellos albergan aún el recelo de "caer en desgracia" en su entorno, si dicen no serlo?¿Cuántos de ellos dicen serlo, por temer que se sepa que no son "como los demás"?¿Cuántos de ellos dicen serlo, mintiendo despreocupadamente, tan solo "por no decepcionar" a los de su círculo si dicen no serlo?... etc.

Y de los ateos ¿Cuántos no dicen serlo, siéndolo?¿cuántos de ellos albergan aún el recelo de "caer en desgracia" en su entorno, si dicen serlo?¿Cuántos de ellos no dicen serlo, por temer que se sepa que no son "como los demás"?¿Cuántos de ellos no dicen serlo, ocultándolo despreocupadamente, tan solo "por no decepcionar" a los de su círculo si dicen serlo?...etc.

Según información del Ministerio de Hacienda, "solamente" del 35% de los firmantes en las declaraciones del IRPF señalan la casilla del porcentaje de la recaudación destinado a la ICAR. Este no es un dato que sirva para rebatir la validez de los informes del CIS, pero por lo menos demuestra matemáticamente que el 65% de los declarantes del IRPF no apoya a la ICAR. ¿A qué porcentaje de la población corresponderá realmente ese 65% de declarantes?¿Habrá católicos entre ellos?... O ¿serán ateos, en su mayoría?... Admitiendo que también aquí los ateos son el 7%, que no tienen reparos en no señalar la casilla, ¿es cierto que la mayoría de los restantes 58% son católicos "descontentos con la ICAR"? O ¿entre todos ellos habrá muchos ateos "camuflados", que en las encuestas no se declaron ateos?... Y entre los del 35% que sí señalan la casilla ¿cuantos "ateos blandos" habrá que la señalan "por no querer complicaciones"?...

En fin: sin querer poner en duda la capacidad y profesionalidad del personal del CIS, parece que los sociólogos, psicólogos, analistas y demás técnicos que trabajan en las encuestas van a tener que apurar al máximo todos sus conocimientos, para que los resultados que nos ofrezcan no sean objecto de controversias ni de polémicas... En caso contrario, podrá ser aceptable como muy válida una estadística que nos diga, por ejemplo:


Católicos ... ... ... ... 20%
Ateos ... ... ... ... ... 70%
Otras opciones ... ... 10%


y veremos con qué argumentos plantean ciertos colectivos religiosos unas reivindicaciones y unas exigencias que, incluso hoy por hoy, rebasan todos los límites de lo aceptable y de la decencia...